¿SIRVE PARA ALGO LA TERAPIA DE PAREJA?

Para muestra basta un botón. Paso a describir lo que una mujer, que venía quejándose de que tenía problemas de pareja, me escribió cuando terminamos las sesiones de terapia.

“Ir a terapia me ha supuesto, algo así, como abrir una ventana al futuro; hacerme reflexionar, pensar, valorar las cosas realmente importantes y no las superficiales. La vida no es negra como la veía, ni es blanca; está compuesta de colores, como el arco iris.

Cada uno es libre de escoger el color que mejor convenga en cada momento concreto, pero si no aciertas, no debes machacar tu conciencia a causa del error, debes sobreponerte para no volverlo a cometer.  El centro de tu vida eres tú. Y luego los demás, según la importancia y las necesidades de cada uno. Ahora he aprendido a valorarme, a ser yo misma y a quererme. Gracias para siempre”.

La convivencia es difícil por lo que, en las relaciones de pareja, las discusiones, la rutina, la falta de sexo, o las infidelidades son los motivos más comunes por los que una pareja decide ir a terapia para salvar su relación o para, al menos, intentarlo.

En la mayoría de los casos se acude cuando la relación está ya más que deteriorada.

La mayoría de las veces el perfil de los que acuden a consulta suele ser el de una pareja que, a pesar de saber que aún se quieren, llevan años acumulando frustración, enfados, decepciones, distanciamiento y frialdad. Y llegan a una situación que consideran les está generando mucha tensión, pues sienten que no se entienden, que tratan de explicar algo y tienen la impresión de que el otro no sabe lo que se quiere expresar. Tratan de encontrar una solución que, por sí solos, no han sido capaces de descubrir.

Una terapia de pareja no sólo vale para recuperar la relación, sino también para tener una ruptura lo menos conflictiva y dolorosa posible. De modo que el objetivo es que la pareja se comunique y resuelva lo que necesita resolver para sentirse mejor consigo mismo y con el otro, sea para recuperar la relación si ambos así lo quieren, o bien para romperla de la mejor  manera posible.

Lo principal en terapia es enseñar a: saber escuchar, ponerse en los zapatos del otro, aprender a comunicar lo que sentimos o nos molesta, sin herir a la otra persona, responsabilizarnos de nosotros mismos, huir de la dependencia emocional, aprender a discutir, atender y cuidar la relación de pareja, y a poner unas bases para volver a ilusionarse.

En los enfrentamientos de pareja los dos son parte del problema y los dos son parte de la solución, porque una pareja feliz no es aquella que no los tiene, sino aquella que sabe adaptarse, tratando de buscar soluciones.

La terapia es por tanto un recurso más, para recuperar lo que un día perdieron y crecer en la relación sin que sea demasiado tarde para recoger los restos del naufragio. O bien para aceptar y afrontar que la relación ha terminado sin que suponga ni mucho menos, una derrota, pues en ocasiones, la ruptura es la mejor de las soluciones.

La experiencia me dice que una relación de pareja tiene posibilidades de solución si uno de los dos lo quiere de verdad, empieza a cambiar y tiene la suficiente paciencia de esperar el tiempo que haga falta para que el otro también empiece a cambiar.

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