Celebrar la vida

Muchas veces he oído decir, que la vida es la mejor escuela. Estoy de acuerdo. En la vida se aprende, pero no siempre sabemos aprender de las oportunidades que la vida nos ofrece. Cierto que algunas lecciones son duras. Y, ¿qué enseña la vida? Para mí, la respuesta es muy sencilla. Tan sencilla que parece de Perogrullo: a vivir. Incluso en los momentos difíciles

En los momentos difíciles solemos encontramos inquietos, alarmados, preocupados; esta situación puede llegar a paralizarnos. Tenemos que aceptar que hasta que la situación vuelve a la normalidad, debemos de ser fieles a nuestro espíritu y ser portadores de esperanza, pero para conseguir esto tenemos que empezar por uno. No se puede dar lo que no se tiene. Tengo que amar la vida, aunque a veces no sea fácil. Y en esos días, en los que parece que la empatía y simpatía me han abandonado, agradezco que haya personas que me amen, que me traten con amabilidad, dulzura, cariño. Me da fuerza para seguir amando. Y es que amor llama al amor. El amor alimenta al amor.

Yo he aprendido que vivir, es, sobre todo, amar. Y también se puede amar en los momentos difíciles

Y es que sentirse amado es estupendo:  arropa y calienta; pero amar es también, elevarse con el viento, iluminarse con el sol por dentro. Y, además, amar es dar. Alguien que lo sabía bien ya lo dijo: Hay más felicidad en dar que en recibir.

Amar es celebrar la vida. Celebrar la Vida es un acto que procede exactamente de lo más profundo del corazón. es darse cuenta de que no estoy solo.

Celebrarla vida es levantar copas de esperanza, de gratitud, de exaltación a todo lo creado y por ende al Creador de todas las cosas.  Cuando Celebro hago una fiesta en mi ser interior Celebrar la Vida es conjugar el verbo pensando siempre en un nosotros, somos seres sociales y lo peor que nos puede pasar es sentirse solos.

Y todo esto depende en gran parte de mis pensamientos y de mi actitud ante la vida ya que yo soy el único capaz de controlarlo.

Muchas ves nos hemos dicho: “no tengo tiempo”.  Desde hace muchos días lo que te sobra es  tiempo que te puede servir para hacer un alto en el camino y reflexionar si hay alguna cosa que te hubiera gustado cambiar.
Es un tiempo muy importante para  valorar lo que de verdad nos está haciendo feliz; un buen camino para diferenciar  lo principal de lo secundario; de poner al día los “te quiero”, los “te necesito”, los “me haces bien”, los “perdóname”, los “te amo” … es tiempo de construir puentes de nuestros corazones hasta el del otro; tiempo de tirar los lastres; tiempo de dejar cosas que parecen importantes, pero que solo son urgentes; de darle prioridad a lo prioritario, y esto, siempre tiene que ver con el sentimiento, con el corazón y no con el deber.

La frase de Teresa de Calcuta en estos momentos nos puede ayudar a pensar:

La vida es belleza, admírala
La vida es un sueño, hazlo realidad
La vida es un reto, afróntala.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, desvélalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, afróntala.
La vida es felicidad, merécela.
 

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