¿Lo que te dicte el corazón?

Vivimos en la época de los sentimientos. Parece que después de un par de siglos centrados en “la razón”, las consecuencias del racionalismo a ultranza y de las doctrinas emanadas de él, han dado lugar a que, el trono de la brújula social, se vea ocupado por sentimientos y emociones.

No exageramos si decimos que Satisfaction de los Rolling Stones podría ser el himno de este tiempo.

Haz lo que te dicte tu corazón” me decía algún amigo cuando, de jovencito, sufría los vaivenes amorosos propios de la edad. “Haz lo que te dicte tu corazón” nos repiten de modo continuo; publicidad, televisión, música, cine, Internet…
Para ilustrar los devenires que suelen darse entre razón y corazón, y adentrarnos en ese concepto tan en auge los últimos años; inteligencia emocional, he aquí un fenomenal vídeo cortesía de Leo Mera Man:

La música de fondo, en bandas sonoras, anuncios, programas de TV, mítines electorales, supermercados…

El físico y la ropa; de actores, presentadores, deportistas,… hasta se habla de la intención de voto que pueda tener tal o cual candidato en función de su atractivo…

La utilización del sentido del humor, -quien nos haga reír tiene ganado bastante de cara a convencernos-…

Colores, luminosidad, sabores…
¿Qué no se hace hoy día para gustar, hacernos sentir bien y, esquivando nuestro intelecto, motivar los comportamientos en determinado sentido?

Aunque ojo, no nos olvidemos de que esto mismo se puede manejar al revés, haciendo que el público se sienta mal ante la presencia de nuestro adversario.

Lo vemos claro en este cartel de propaganda nazi;

Llamadme malpensado; pero pareciera que el mensaje más oído en nuestros días fuese, déjate llevar por el corazón… que de tu cabeza ya me ocupo yo.

Máxime, cuando la propia Inteligencia Emocional nos dice que cuanto más intensas son las emociones, menos eficientes se vuelven las funciones cognitivas.

Si pensamos en familias sólidas, carreras profesionales, proyectos vitales, realidades dignas de ser tenidas en cuenta. ¿Cuántas se han construido dejándose llevar, sólo, por el sentimiento?

Quisiera terminar, ilustrando el tema con una película, de hace ya unos años, y en la que una persona, costándole mucho, antepone su familia a los sentimientos. Me refiero a Los puentes de Madison, recordad, la historia del ama de casa que vive un romance con otro hombre mientras su marido e hijos están fuera.

Primero vemos la escena en que acaba quedándose con su familia;

Y lo más importante, veamos ahora el orgullo de sus hijos al darse cuenta de lo que su madre, ya fallecida, hizo por ellos.

(Copiado de blog «Habitante de la noche«)

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